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Comprar una empresa: guía para no cometer errores que cuestan cientos de miles de euros

17 de febrero de 2026

Comprar una empresa es una de las formas más rápidas de crecer o de emprender con una base sólida. También es una de las operaciones con mayor riesgo si no se hace con criterio. Este artículo recoge los errores más habituales, las trampas más frecuentes y los pasos que cualquier comprador debería seguir antes de firmar nada.

Comprar una empresa: guía para no cometer errores que cuestan cientos de miles de euros

Por qué comprar en lugar de montar desde cero

Montar una empresa desde cero implica años de desarrollo: encontrar clientes, construir equipo, generar reputación, alcanzar rentabilidad. Comprar una empresa en funcionamiento permite saltarse esa fase y empezar con clientes, ingresos y estructura desde el día uno. Pero esa ventaja solo funciona si lo que compras es realmente lo que parece. Y ahí es donde la mayoría de compradores cometen errores que les cuestan mucho más que el precio de compra.

Los tres errores que más dinero cuestan

El primero es comprar sin due diligence financiera. Confiar en las cuentas que presenta el vendedor sin verificarlas es como comprar una casa sin hacer una inspección. Las cuentas pueden estar maquilladas, puede haber deuda oculta, contingencias laborales no resueltas o contratos a punto de vencer que no se han mencionado. El segundo es pagar de más por no saber valorar. Muchos compradores negocian el precio sin tener una valoración profesional. Sin saber el EBITDA real, los múltiplos del sector y el valor ajustado de los activos, es imposible saber si el precio es justo o está inflado. El tercero es no planificar la integración post-compra. Comprar es solo el primer paso. Si no hay un plan para integrar la empresa, retener al equipo clave, mantener los clientes y controlar las finanzas desde el día uno, la inversión puede deteriorarse rápidamente.

Qué debe incluir una due diligence seria

Una due diligence completa analiza cuatro áreas. La financiera: cuentas reales (no las declaradas), deuda total, contingencias fiscales, estado de la tesorería y proyección realista de beneficios. La legal: contratos en vigor, litigios pendientes, situación mercantil y propiedad intelectual. La operativa: dependencia del propietario, estado del equipo, procesos documentados y cartera de clientes con riesgo de fuga. Y la fiscal: situación con Hacienda y Seguridad Social, inspecciones pendientes y riesgos tributarios. El coste de una due diligence profesional es una fracción del riesgo que evita. En muchos casos, detecta problemas que reducen el precio de compra o directamente evitan una mala operación.

Cómo estructurar el pago para protegerte

El precio no es solo el número: es cómo se paga. Una buena estructura de pago protege al comprador si la realidad post-compra no coincide con lo prometido. Las herramientas habituales incluyen el pago diferido (una parte al cierre y otra a 12-18 meses vinculada a resultados), las cláusulas de ajuste por contingencias no declaradas, el earn-out vinculado a la retención de clientes o facturación, y las garantías y representaciones del vendedor con respaldo económico. Un comprador que paga el 100% al cierre sin ninguna protección está asumiendo todo el riesgo. Un comprador que estructura bien el pago comparte el riesgo con el vendedor y tiene palancas si aparecen sorpresas.

Cuándo tiene sentido y cuándo no

Comprar tiene sentido cuando hay una empresa que encaja con tu perfil (sector, tamaño, geografía), cuando tienes la capacidad financiera y operativa para absorberla, y cuando los números pasan un filtro riguroso. No tiene sentido cuando la motivación es emocional ("me gusta la idea de tener mi propia empresa"), cuando no hay capacidad real de gestión post-compra, o cuando el precio no se justifica con los fundamentales del negocio. Comprar una empresa no es comprar un sueño: es comprar un flujo de caja, y hay que tratarlo como tal.

Si estás pensando en comprar una empresa, habla con Sanbla antes de tomar ninguna decisión.

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