
Preconcurso de acreedores: tres meses de protección legal para renegociar la deuda antes de que decida otro por ti.
La comunicación al juzgado paraliza las ejecuciones, suspende tu obligación de presentar concurso e impide que un acreedor te lleve a él. Con ese margen negociamos el plan de reestructuración: nosotros llevamos la parte financiera y la judicial, con economistas y abogados concursales en el mismo equipo.
Pide una primera reuniónQué es un preconcurso de acreedores y qué consigue exactamente
El preconcurso (su nombre legal es comunicación de apertura de negociaciones) es un escrito al juzgado en el que declaras que estás negociando con tus acreedores para alcanzar un plan de reestructuración. No es un concurso pequeño ni el paso previo obligatorio a uno. Es lo contrario: el instrumento que existe para no llegar ahí.
Desde que se presenta, y de forma automática, se abre un plazo de tres meses en el que las ejecuciones sobre los bienes necesarios para tu actividad quedan paralizadas, se suspende tu obligación de solicitar concurso y ningún acreedor puede llevarte a un concurso necesario. Ese plazo puede prorrogarse otros tres meses si lo aprueban acreedores que representen más de la mitad del pasivo afectado.
Durante ese tiempo la empresa sigue operando con normalidad. Tú sigues al frente. Lo que cambia es que negocias con las ejecuciones paradas en lugar de con el teléfono sonando.
Qué se para, qué se negocia y qué se protege
Tres efectos que se activan con la comunicación y que hay que saber usar. La protección es automática; el resultado no.
Cuatro fases, del primer análisis al plan cerrado
En cada fase sabes qué nos das, qué te devolvemos y qué decides tú. Sin zonas grises.
Lo que te llevas antes de decidir nada
Dos documentos en dos momentos. El primero no cuesta nada y ya te dice en qué plazo estás.
Después de la reunión con Javier te enviamos por escrito en qué situación estás a efectos legales, cuánto margen te queda antes de que el plazo de concurso te alcance, qué exposición personal tienes por los avales que has firmado, si el preconcurso es tu instrumento o hay otro mejor, y el coste cerrado del proceso.
El documento con el que se negocia. Mapa completo de acreedores con su clasificación y sus mayorías. Proyección de caja con y sin plan. Las medidas propuestas acreedor por acreedor (quitas, esperas, refinanciación, conversión) con el efecto de cada una en la tesorería. Y el calendario del proceso, incluido lo que pasa si el plan no alcanza las mayorías.
Todo el proceso bajo acuerdo de confidencialidad.
Solicita tu plan de reestructuraciónEmpresas que hemos acompañado y qué se hizo en cada una
Cifras de partida, medidas aplicadas y resultado.

En tu reunión de análisis se sienta el fundador
Javier lleva treinta años y más de 400 empresas mirando cuentas ajenas, y sigue teniendo él la reunión de análisis de cada caso que entra. No delega esa parte: es donde se ve cuánto margen te queda de verdad y si el preconcurso es tu camino.
Lo que viene después ya no lo hace él solo.
“No todos los negocios se pueden salvar. Pero la mayoría sí, si se actúa a tiempo.”Conoce a Javier →
Detrás hay un equipo con nombre y apellidos: economistas, consultores financieros y abogados concursales. La persona que lleve tu caso la sabes desde el primer día, y no cambia por el camino.
Conoce al equipo →Preconcurso de acreedores: lo que nos preguntan antes de la primera reunión
No necesariamente, y esa confusión hace que mucha gente llegue tarde. El preconcurso existe precisamente para evitar el concurso: es el periodo protegido en el que se negocia un plan que permita seguir. Si el plan sale, no hay concurso. Si no sale, entonces sí hay un mes para presentarlo.
No. La ley permite comunicar en probabilidad de insolvencia, que es cuando resulta previsible que en los próximos dos años no vas a poder atender tus obligaciones con regularidad. También se puede comunicar en insolvencia inminente y en insolvencia actual, siempre que no se haya admitido a trámite un concurso necesario. Cuanto antes se comunica, más margen hay para negociar.
La comunicación se puede solicitar con carácter reservado, y en la práctica es lo habitual cuando la empresa sigue operando con normalidad. Lo que sí sabrán son los acreedores con los que se negocia, porque el plan se negocia con ellos.
Sí. En el preconcurso no hay administración concursal: tú sigues al frente y la actividad continúa. La ley sí te pide durante ese periodo actuar con la diligencia propia de la situación, y esa es una de las cosas que documentamos desde el primer día.
Cuando se agota la protección sin plan y la insolvencia se mantiene, hay un mes para solicitar el concurso voluntario. No es el escenario que se busca, pero llegar ahí con el trabajo hecho —los números ordenados, las negociaciones documentadas y la conducta acreditada— cambia por completo cómo se afronta ese concurso.
Un aval firmado a título personal no desaparece con el preconcurso de la sociedad. Por eso lo miramos en la primera reunión: si hay avales, el trabajo va por dos vías en paralelo, la de la empresa y la tuya. En algunos planes la garantía personal se puede meter en la negociación.
No. Tenemos economistas y abogados concursales en el mismo equipo, y llevamos las dos partes: el análisis financiero y la negociación por un lado, y la comunicación al juzgado y la homologación por otro. No tienes que coordinar dos despachos.
Depende del volumen de deuda, del número de acreedores y de la complejidad del plan. La llamada inicial y la reunión de análisis son sin coste, y el coste llega cerrado y por escrito en la radiografía que recibes 48-72 horas después.
Cuéntanos en qué punto estás
Rellena el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Una llamada breve para entender tu situación y agendar la reunión de análisis con Javier.
Si prefieres hablar antes que escribir:
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