El punto de partida
La empresa había mezclado hojas de caja, facturas y movimientos de socios. No podía pagar regularmente y necesitaba cerrar, pero los saldos enviados por proveedores no coincidían con su contabilidad.
Una pequeña empresa insolvente tenía cuentas incompletas. Conciliando saldos y obligaciones, presentó el procedimiento especial de liquidación y pudo tramitar su cierre.
Ejemplo ilustrativo: el escenario y las cifras son ficticios y sirven para explicar cómo se aborda este tipo de decisión. No corresponde a un expediente de Sanbla.

La empresa había mezclado hojas de caja, facturas y movimientos de socios. No podía pagar regularmente y necesitaba cerrar, pero los saldos enviados por proveedores no coincidían con su contabilidad.
Se reconstruyó la documentación y se contrastaron los requisitos aplicables. En este escenario, correspondía el procedimiento especial de liquidación de microempresas, que se preparó con asistencia profesional.
La documentación conciliada permitió presentar y tramitar el procedimiento especial de liquidación. El cierre avanzó con activos y acreedores identificados, en lugar de cuentas pendientes de reconstruir.
La empresa había mezclado hojas de caja, facturas y movimientos de socios. No podía pagar regularmente y necesitaba cerrar, pero los saldos enviados por proveedores no coincidían con su contabilidad.
Su tamaño obligaba a comprobar el ámbito del procedimiento especial de microempresas. El número de personas, por sí solo, no bastaba para decidir el cauce.
Se reconstruyó la documentación y se contrastaron los requisitos aplicables. En este escenario, correspondía el procedimiento especial de liquidación de microempresas, que se preparó con asistencia profesional.
Se cruzaron bancos, facturas y confirmaciones de proveedores. Los movimientos de socios se identificaron sin tratarlos todos como aportaciones de capital.
Se revisaron plantilla media, volumen de negocio y pasivo, junto con las demás condiciones pertinentes. La elección del procedimiento quedó documentada.
Se elaboró la información requerida y se respondieron los requerimientos posteriores. Los importes discutidos conservaron su identificación y soporte.
El resultado
La documentación conciliada permitió presentar y tramitar el procedimiento especial de liquidación. El cierre avanzó con activos y acreedores identificados, en lugar de cuentas pendientes de reconstruir.
El escenario no presupone pago íntegro a acreedores ni liberación de deudas personales. Su resultado central fue utilizar el cauce adecuado con una base documental verificable.
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Para ampliar: Cerrar una empresa con deudas: qué vía encaja y qué debes revisar
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