El punto de partida
La empresa había perdido varios contratos y no podía pagar regularmente nóminas y proveedores. Conservaba material en instalaciones de clientes y compromisos de servicio que no podía mantener.
Una empresa insolvente debía cerrar contratos. Ordenó activos y obligaciones: completó la liquidación concursal con incidencias documentadas y créditos que quedaron sin cobrar.
Ejemplo ilustrativo: el escenario y las cifras son ficticios y sirven para explicar cómo se aborda este tipo de decisión. No corresponde a un expediente de Sanbla.

La empresa había perdido varios contratos y no podía pagar regularmente nóminas y proveedores. Conservaba material en instalaciones de clientes y compromisos de servicio que no podía mantener.
Se preparó el procedimiento concursal aplicable y un inventario de contratos, bienes y obligaciones. La continuidad se limitó a actuaciones revisadas dentro del procedimiento, con presupuesto y responsables definidos.
La liquidación terminó con devolución de bienes ajenos, realización de activos propios y rendición documentada de las actuaciones. Parte de los créditos quedó sin cobrar por falta de recursos.
La empresa había perdido varios contratos y no podía pagar regularmente nóminas y proveedores. Conservaba material en instalaciones de clientes y compromisos de servicio que no podía mantener.
La documentación estaba repartida entre dirección, gestoría y responsables de equipos. El cierre necesitaba conocer qué pertenecía a la empresa y qué seguía pendiente con cada tercero.
Se preparó el procedimiento concursal aplicable y un inventario de contratos, bienes y obligaciones. La continuidad se limitó a actuaciones revisadas dentro del procedimiento, con presupuesto y responsables definidos.
Se conciliaron acreedores, bancos y activos. Los materiales propiedad de clientes se identificaron aparte y se documentaron sus entregas.
Cada cliente recibió información sobre prestaciones pendientes por el cauce acordado. Las terminaciones y los efectos laborales se revisaron de forma específica.
La información solicitada por la administración concursal se preparó con trazabilidad. La venta de bienes y la aplicación de importes quedaron reflejadas en el expediente.
El resultado
La liquidación terminó con devolución de bienes ajenos, realización de activos propios y rendición documentada de las actuaciones. Parte de los créditos quedó sin cobrar por falta de recursos.
El cierre eliminó incertidumbres sobre bienes y servicios pendientes. No se presentó la conclusión de la sociedad como liberación automática de avales ni como ausencia de posibles responsabilidades personales.
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