
El taller que le parecía perfecto tenía el 35 % de la facturación inflada
Automoción · Tarragona · Operación de 250-300 K€ · 5-10 empleados
El punto de partida
Un grupo familiar propietario de dos talleres de chapa y pintura quería diversificar comprando un taller de mecánica general.
El negocio iba bien: por encima de los tres millones de facturación combinada y más de treinta empleados. Pero los márgenes de chapa y pintura se estrechaban por la presión de las aseguradoras, y querían una línea complementaria que no dependiera de los siniestros.
El hijo mayor, que llevaba la operación, buscó por su cuenta en portales de compraventa y encontró un taller que parecía perfecto. Antes de hacer la oferta, su asesor fiscal le recomendó que lo mirara alguien.
El nudo de la decisión
El taller que había encontrado tenía tres cosas que no se veían en las cuentas.
La primera y la más grave: el propietario había inflado la facturación con trabajos para una empresa vinculada a él, que desaparecería el día siguiente a la venta. El 35 % de los ingresos era, en la práctica, ficticio.
La segunda: una demanda por despido improcedente sin resolver, con un riesgo estimado de 45.000 €.
Y la tercera: una inspección medioambiental pendiente sobre el local, con una sanción potencial de hasta 100.000 €.
En total, 145.000 € de riesgo. Más de la mitad de lo que pedían por el taller.
Ninguna de las tres cosas era detectable mirando la cuenta de resultados. La facturación inflada solo aparece cruzando el listado de clientes con el registro mercantil. La demanda, revisando la situación laboral de las bajas de los dos últimos años. Y la inspección, pidiendo el histórico administrativo del local.
Ahí estaba la decisión, y no era negociar el precio: era que ese taller no era el negocio que aparentaba ser.
Qué hicimos
Cómo acabó
La compra se cerró seis meses después de definir el perfil, sin incidencias.
La diferencia entre las dos operaciones no está en el precio. Es que en una se compraba un taller con clientes propios, y en la otra se compraba un taller cuya tercera parte de la facturación desaparecía con el vendedor.
El grupo opera tres centros —dos de chapa y pintura y uno de mecánica— y la dependencia de las aseguradoras ha bajado del 80 % al 55 % de la facturación total, que era el motivo por el que se planteó la compra. La gestión financiera consolidada del grupo continúa con Sanbla, en dirección financiera externa.
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