El punto de partida
El fabricante prometía plazos cortos a clientes con pedidos pequeños. Cada entrada urgente interrumpía series ya programadas y obligaba a preparar máquinas de nuevo.
Un fabricante aceptaba series pequeñas que bloqueaban la producción. Fijó mínimos y plazos: redujo horas extraordinarias y pasó del 78 % al 92 % de entregas puntuales.
Ejemplo ilustrativo: el escenario y las cifras son ficticios y sirven para explicar cómo se aborda este tipo de decisión. No corresponde a un expediente de Sanbla.

El fabricante prometía plazos cortos a clientes con pedidos pequeños. Cada entrada urgente interrumpía series ya programadas y obligaba a preparar máquinas de nuevo.
Se decidió revisar las condiciones de entrada antes de comprar otra máquina. La empresa estableció un tamaño mínimo por familia, un suplemento para series cortas y un calendario de aceptación compartido con producción.
En cuatro meses, las entregas puntuales pasaron del 78 % al 92 %. Las horas extraordinarias bajaron un 21 % frente a los cuatro meses anteriores, con volumen producido similar.
El fabricante prometía plazos cortos a clientes con pedidos pequeños. Cada entrada urgente interrumpía series ya programadas y obligaba a preparar máquinas de nuevo. Las horas extraordinarias crecían y también los retrasos.
Solo el 78 % de los pedidos se entregaba en la fecha comprometida. Comercial y producción utilizaban criterios distintos para aceptar trabajo.
Se decidió revisar las condiciones de entrada antes de comprar otra máquina. La empresa estableció un tamaño mínimo por familia, un suplemento para series cortas y un calendario de aceptación compartido con producción.
Se registraron cambios de máquina, urgencias y horas adicionales por pedido. La revisión mostró qué clientes aceptaban programación y cuáles requerían condiciones distintas.
Los comerciales recibieron una tabla de mínimos y fechas disponibles. Las excepciones requerían comprobar margen y efecto sobre pedidos ya comprometidos.
Se compararon entregas contra la primera fecha acordada, sin mejorar el indicador cambiando fechas después. Las horas extraordinarias se siguieron con el mismo volumen de producción.
El resultado
En cuatro meses, las entregas puntuales pasaron del 78 % al 92 %. Las horas extraordinarias bajaron un 21 % frente a los cuatro meses anteriores, con volumen producido similar.
Algunos clientes dejaron de pedir series pequeñas. La empresa aceptó esa pérdida de ventas para mantener compromisos y dejó pendiente la inversión hasta comprobar la capacidad disponible.
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