El punto de partida
La familia gestionaba un comercio mayorista y un servicio de instalación desde la misma sociedad. Compartían personal, almacén y caja.
Una familia financiaba dos negocios desde una caja común. Separó resultados y presupuestos: dejó de cubrir pérdidas recurrentes y concentró la inversión en la actividad rentable.
Ejemplo ilustrativo: el escenario y las cifras son ficticios y sirven para explicar cómo se aborda este tipo de decisión. No corresponde a un expediente de Sanbla.

La familia gestionaba un comercio mayorista y un servicio de instalación desde la misma sociedad. Compartían personal, almacén y caja.
Se separó la información de gestión antes de plantear cambios societarios. El plan mantuvo servicios compartidos con un reparto explicable y fijó límites de financiación interna para cada actividad.
Al terminar nueve meses de seguimiento, el servicio dejó de recibir transferencias para cubrir pérdidas recurrentes. Continuaron únicamente los contratos cuyo precio y alcance podían sostener sus costes.
La familia gestionaba un comercio mayorista y un servicio de instalación desde la misma sociedad. Compartían personal, almacén y caja. Los cobros del mayorista financiaban anticipos y retrasos de las instalaciones sin un presupuesto separado.
Los socios discutían si comprar otro almacén. No sabían qué parte del crecimiento aportaba resultado ni cuánto dinero necesitaba cada negocio.
Se separó la información de gestión antes de plantear cambios societarios. El plan mantuvo servicios compartidos con un reparto explicable y fijó límites de financiación interna para cada actividad.
Se asignaron ingresos, compras y horas por negocio. Los costes compartidos se repartieron con criterios estables y se distinguieron de movimientos de dinero entre actividades.
El servicio de instalación recibió un presupuesto de ajuste y un límite de caja. Los socios acordaron qué contratos terminar y cuáles no renovar.
La compra del almacén se comparó con necesidades de circulante y deuda. Solo se aprobaron inversiones que cabían en la previsión conjunta después del ajuste.
El resultado
Al terminar nueve meses de seguimiento, el servicio dejó de recibir transferencias para cubrir pérdidas recurrentes. Continuaron únicamente los contratos cuyo precio y alcance podían sostener sus costes.
La inversión se concentró en el mayorista mediante un alquiler de almacén más pequeño que la compra prevista. La familia mantuvo ambas actividades, con presupuestos y responsables diferenciados.
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