Sanbla
Caso real · Venta de empresa

Dos hermanos que querían vender, y un tercero que no

Panadería y obrador · Zaragoza · 3-3,5 M€ de facturación · 30-35 empleados

14 mesesDel primer análisis a la firma
66 %Del capital que cambió de manos
5 añosDe pago aplazado con la propia caja del negocio
0Compradores externos en la operación final

El punto de partida

Un obrador de panadería y bollería con cinco puntos de venta propios y reparto a hostelería, fundado por el padre y en manos de tres hermanos desde hacía doce años, a partes iguales.

La empresa iba bien. El problema era que los tres querían cosas distintas.

Dos de ellos, que no trabajaban en el día a día, querían vender y sacar el dinero. El tercero, que dirigía el obrador desde hacía una década, no quería vender de ninguna manera.

Llamaron para poner la empresa en venta, con la idea de que se vendería entera y cada uno cobraría su parte.

El nudo de la decisión

Vender la empresa entera era la salida evidente y no era la mejor para nadie.

El hermano que la dirigía perdía el negocio en el que llevaba diez años, y sin él la empresa perdía buena parte de su valor: la relación con los clientes de hostelería, que era el 60 % de la facturación, pasaba por él. Cualquier comprador lo habría visto en la primera semana de due diligence y habría exigido permanencia. Es decir, el que no quería vender habría acabado atado varios años a un dueño nuevo.

Y los dos que querían salir tampoco cobraban lo que esperaban. Una empresa con tres socios, uno de ellos en contra de la venta y siendo la pieza clave de la operativa, no se vende bien. El comprador lo descuenta.

La pregunta que nadie había hecho era otra: ¿hace falta vender la empresa para que dos socios salgan?

Lo que había sobre la mesa no era una venta. Eran dos salidas.

Qué hicimos

1
Valorar la empresa como si se vendieraAntes de plantear nada se hizo la valoración completa: EBITDA ajustado, proyección a tres años y análisis de la dependencia del hermano que dirigía. Sin un número de referencia aceptado por los tres, cualquier conversación entre hermanos acaba en discusión sobre cuánto vale.
2
Poner sobre la mesa la alternativaCon la valoración cerrada se planteó la opción que no se había considerado: que el hermano que dirigía comprara las participaciones de los otros dos, financiándolo con deuda bancaria y con la caja que genera el propio negocio. El precio de esas participaciones se calculó sobre la misma valoración, con un descuento por falta de liquidez que se negoció entre los tres y que quedó por escrito.
3
Estructurar el pago sin ahogar la empresaUn 40 % al cierre, con financiación bancaria a siete años, y el 60 % restante aplazado a cinco años con pagos semestrales vinculados al EBITDA. Se fijó un suelo de tesorería por debajo del cual los pagos se posponen sin penalización, para que la operación no comprometa la operativa en un mal ejercicio.
4
Acuerdos que evitan el conflicto futuroPacto de socios que regula qué pasa si el comprador incumple, garantías reales sobre las participaciones hasta el pago completo y un mecanismo de resolución de discrepancias que no pasa por el juzgado.

Cómo acabó

La operación se cerró catorce meses después del primer análisis. Dos de los tres hermanos salieron del capital cobrando un precio acordado sobre una valoración profesional, y el tercero se quedó con el 100 % de la empresa que dirigía.

No entró ningún comprador externo, no hubo due diligence de un tercero y ningún cliente ni empleado se enteró de que hubo una negociación.

Un año después

Los pagos aplazados van al día y el suelo de tesorería no ha llegado a activarse. La empresa ha abierto un sexto punto de venta. Los tres hermanos siguen hablándose, que en una operación entre familia no es un detalle menor: es la diferencia entre una salida y una ruptura.

El servicio que se utilizóVenta de empresaPreparamos la empresa, filtramos compradores y defendemos el precio hasta la firma. Honorarios sobre el precio conseguido.Ver el servicio →
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