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Avales personales y concurso de la empresa: qué ocurre con tu responsabilidad

Qué ocurre con los avales cuando la empresa entra en concurso, cómo revisar tu exposición y qué debe constar en una liberación de garantía.

Macarena ArévaloAbogada concursal
Actualizado el 20 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
Fachada de un edificio de viviendas con balcones y celosías rojizas bajo un cielo azul.
En este artículo

Introducción

Si has avalado un préstamo de tu empresa, su concurso de acreedores no te libera por sí solo de la garantía. Para saber qué puede reclamarte el banco hay que revisar el contrato, la deuda pendiente y los acuerdos que se hayan alcanzado. La situación de la sociedad y tu exposición personal están relacionadas, pero requieren un análisis separado.

Conviene hacerlo antes de decidir qué activos vender, qué pagos proponer o cómo cerrar. Una operación que mejora la caja de la empresa puede dejar intacto el aval. Y una sustitución de garantías puede cambiar el riesgo que asumes sin reducir la deuda.

Qué has firmado y hasta dónde respondes

La palabra aval se utiliza para compromisos distintos. No todos permiten reclamar de la misma manera ni por los mismos conceptos.

Documento o garantíaQué hay que comprobar
Fianza personal de un préstamo o una pólizaImporte máximo, solidaridad, renuncias, duración y conceptos cubiertos.
Garantía personal de un alquilerRentas, indemnizaciones, prórrogas y condiciones de terminación del contrato.
Hipoteca sobre un bien propio por deuda de la sociedadBien afectado, responsabilidad hipotecaria y existencia de una obligación personal adicional.
Garantía compartida entre varias personasSi el acreedor puede reclamar a cualquiera y cómo se distribuye después la responsabilidad entre ellas.

Aportar un inmueble como garantía no equivale siempre a responder con todo el patrimonio. Tampoco basta con recordar que se firmó «hasta una cantidad»: hay que leer qué cubre ese límite y si se modificó en una renovación.

Empieza reuniendo las pólizas originales y sus anexos. Añade los recibos, las reclamaciones y cualquier documento sobre ampliaciones, novaciones o cancelaciones. Un listado bancario de saldos ayuda, pero no sustituye los contratos.

Qué cambia cuando la sociedad entra en concurso

El concurso ordena las deudas de la sociedad. Los derechos del acreedor frente al fiador o al avalista no desaparecen automáticamente por ese motivo. Su reclamación dependerá del vencimiento de la obligación, del incumplimiento y del alcance de la garantía.

Por eso tampoco es correcto decir que cualquier concurso «activa» de inmediato todos los avales. Primero hay que comprobar qué deuda es exigible y qué prevé cada contrato. El banco puede tener una reclamación frente a la sociedad y otra frente al garante, pero no puede cobrar dos veces la misma deuda.

Si se aprueba un convenio, su efecto sobre los avalistas depende, entre otras cosas, de la posición del acreedor y de los pactos aplicables. La Ley Concursal regula expresamente la conservación de esos derechos. Una quita para la sociedad no debe interpretarse como una liberación personal sin revisar ese punto.

Esta diferencia también importa al comparar las vías para cerrar una empresa con deudas. El procedimiento elegido para la sociedad no resuelve por sí mismo todo lo que firmó su administrador.

Preparar un mapa de la exposición personal

Haz una ficha por contrato y por firmante. Una misma persona puede haber garantizado varios productos, y un préstamo puede tener garantías de distinto tipo.

DatoQué anotar en la ficha
DeudaAcreedor, contrato, saldo actualizado y vencimientos
FirmantePersona que garantiza y condición en la que interviene
AlcanceLímite, conceptos cubiertos, duración, solidaridad y renuncias pactadas
Bienes afectadosGarantías reales, titular y relación con las obligaciones personales
Cambios posterioresNovaciones, renovaciones, pagos y modificaciones de garantías
LiberaciónQué documento la acredita, su fecha, condiciones y alcance pendiente

Si no aparece una liberación expresa, márcala como pendiente de comprobar en lugar de deducirla de un pago. Lleva este mapa a la renegociación con el banco: la petición sobre plazos y la petición sobre garantías deben quedar diferenciadas.

Cómo se puede negociar una garantía

Una liberación de aval necesita aceptación del acreedor y constancia escrita. Puede negociarse antes del concurso y, si existen condiciones para ello, también durante el procedimiento. Llegar antes permite estudiar más alternativas, pero no convierte la liberación en un resultado asegurado.

Las propuestas pueden incluir una amortización parcial, un calendario de pagos o una sustitución de garantía. Para valorar cualquiera de ellas hay que comparar el importe que se pagará, el riesgo que conserva el acreedor y el patrimonio que seguirá comprometido.

Al amortizar parte de un préstamo mediante la venta de un activo, hay que revisar qué ocurre con las garantías. Si el banco acepta el pago pero mantiene la fianza sobre el saldo restante, el administrador sigue expuesto. La liberación debe figurar en el acuerdo; no se deduce del ingreso realizado.

Antes de ofrecer un activo o un pago selectivo hay que revisar su efecto sobre los demás acreedores y las reglas del procedimiento. El interés personal del avalista no justifica perjudicar a la sociedad o alterar indebidamente el trato a los acreedores.

Qué aporta un plan de reestructuración

Las garantías pueden formar parte de la negociación de un plan de reestructuración. Conviene identificarlas desde el inicio y precisar qué se solicita para cada una.

El plan no libera de manera general a todos los garantes. La ley diferencia la posición de los acreedores que apoyan el plan y la de quienes no lo hacen, y contiene reglas específicas para ciertas garantías de grupo. La propuesta financiera y su tratamiento jurídico deben prepararse juntos.

En una negociación bancaria, resulta útil llevar un cuadro que distinga deuda de la sociedad, garantía personal, garantía real y liberación solicitada. Así se evita que un acuerdo sobre plazos deje sin resolver la parte que más preocupa al propietario.

Si la deuda acaba siendo personal

Cuando el aval genera una deuda que la persona no puede atender, puede ser necesario estudiar su propia insolvencia. La exoneración del pasivo insatisfecho es un mecanismo para personas físicas con requisitos y deudas excluidas. No se concede automáticamente porque haya terminado el concurso de la empresa.

También debe separarse el aval de una eventual responsabilidad por concurso culpable. Son causas de responsabilidad distintas: una nace del compromiso firmado y otra de las conductas que se valoren en el procedimiento.

Qué preparar para revisar tu exposición

Reúne los contratos de financiación y alquiler, el saldo actualizado de cada deuda, las garantías vigentes y las reclamaciones recibidas. Anota quién firmó, qué bienes están afectados y qué liberación aparece expresamente documentada.

Con esa información se puede estudiar la situación de la empresa y la de sus garantes sin confundirlas. En el acompañamiento de un concurso de acreedores, Sanbla integra el análisis financiero y jurídico para preparar las decisiones y su efecto sobre ambas.

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Macarena ArévaloAbogada concursal

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