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Preconcurso

Probabilidad de insolvencia: cuándo actuar aunque tu empresa siga pagando

Cuándo puede analizarse un preconcurso aunque la empresa siga pagando y por qué el horizonte de dos años no equivale a dos años de protección.

Macarena ArévaloAbogada concursal
Actualizado el 20 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Mujer con auriculares mirando un portátil junto a un ventanal con edificios al fondo.
En este artículo

Introducción

Una empresa puede estar al corriente de pago y prever que no podrá atender los vencimientos futuros si no cambia su financiación o su actividad. La probabilidad de insolvencia permite abordar esa situación antes de acumular impagos.

La referencia legal son las obligaciones que vencen en los próximos dos años. Ese horizonte sirve para identificar el problema; no concede dos años de suspensión de pagos ni de protección judicial.

Las tres situaciones que distingue la ley

SituaciónQué se analiza
Insolvencia actualLa imposibilidad de cumplir regularmente obligaciones exigibles.
Insolvencia inminenteLa previsión de no poder cumplir regular y puntualmente dentro de los próximos tres meses.
Probabilidad de insolvenciaLa previsión objetiva de no poder cumplir regularmente obligaciones de los próximos dos años si no se alcanza un plan de reestructuración.

La probabilidad de insolvencia está definida en el artículo 584 de la Ley Concursal. El problema puede aparecer en cualquier momento de ese horizonte; no exige que el impago se produzca exactamente al final del segundo año.

Esta distinción ayuda a elegir el momento y el cauce. Si ya hay insolvencia actual, deben revisarse además las obligaciones y el plazo para solicitar concurso.

Qué hechos pueden justificar la previsión

Un vencimiento de financiación que la caja prevista no puede cubrir, una pérdida de actividad ya conocida o un cambio de costes pueden exigir revisar los próximos meses. Ninguno de esos hechos define por sí solo la situación: hay que mostrar su efecto conjunto.

Si una empresa atiende hoy sus pagos y debe amortizar 180.000 euros dentro de quince meses, necesita comprobar cuánto dinero tendrá disponible en esa fecha. Una previsión que deja 65.000 euros después de los restantes cobros y pagos muestra un desfase de 115.000 euros, antes de incorporar recursos o medidas adicionales.

Una renovación bancaria pendiente no cubre todavía esa diferencia. El responsable financiero debe contrastar cuánto puede aportar la actividad y qué medidas son ejecutables; el equipo jurídico, qué situación y cauce corresponden. Gerencia necesita conocer la fecha límite para negociar cada alternativa, además del día en que vence la deuda.

La conclusión requiere estudiar los activos, la financiación disponible y los escenarios de la empresa, no solo una columna negativa en una hoja de cálculo.

Qué información conviene preparar

Necesitas el mapa de deuda con fechas, cuotas, garantías y condiciones de renovación. Añade resultados por actividad, inversiones necesarias y una proyección de cobros y pagos que permita seguir la evolución de la caja.

La previsión de tesorería a doce meses es una base de trabajo. Para este análisis, el horizonte debe ampliarse hasta cubrir las obligaciones relevantes de los próximos dos años, sin perder el detalle de los vencimientos próximos.

Cada hipótesis debe tener una explicación: qué ventas están contratadas, qué cobros dependen de una estimación y qué financiación todavía no está aprobada. Prepara también un escenario menos favorable y comprueba qué medidas serían necesarias.

La resolución que tiene por efectuada la comunicación no exige acreditar el estado alegado como si se resolviera un juicio sobre la viabilidad. Eso no elimina la necesidad de fundamentar la situación ni de disponer de datos para negociar el plan.

Preparar las alternativas antes de agotar el calendario

Para el desfase de 115.000 euros, registra por separado financiación, aportaciones y cambios del negocio. Para cada vía, indica importe neto disponible, condiciones pendientes, responsable y fecha en que debe estar confirmada. No sumes dos alternativas que dependen del mismo recurso o son incompatibles.

El plan de viabilidad debe mostrar también qué ocurre si una negociación se retrasa o se rechaza. Si el calendario deja de permitir cumplir las obligaciones, la revisión financiera y jurídica debe adelantarse; no se espera al mes quince para actualizar el diagnóstico.

Qué permite la comunicación y cuánto dura

En el régimen general, la empresa puede comunicar que negocia o que iniciará de inmediato negociaciones para alcanzar un plan. Los efectos y su duración se rigen por las reglas del preconcurso, con límites y excepciones.

El periodo inicial de referencia es de tres meses desde la comunicación. Puede haber una prórroga de hasta otros tres si se solicita y se cumplen sus requisitos. Esa duración no cambia por haber detectado el problema con dos años de antelación.

El artículo sobre preconcurso de acreedores explica el alcance de la protección. Si corresponde el procedimiento especial para microempresas, deben revisarse sus reglas propias antes de calcular plazos o medidas.

Qué mejora al analizar antes

Anticiparse permite reunir información, comparar alternativas y negociar sin haber consumido toda la caja disponible. Puede facilitar una propuesta sobre vencimientos, garantías y medidas de actividad.

No garantiza que el banco acepte, que mantenga el precio o que renuncie a pedir garantías. La entidad valorará la capacidad de pago, la documentación y su riesgo. La preparación de una renegociación bancaria sigue siendo necesaria aunque la sociedad esté al corriente.

También hay que distinguir discreción de invisibilidad. La comunicación puede solicitarse reservada, pero determinadas actuaciones posteriores tienen publicidad, como detalla el artículo sobre confidencialidad del preconcurso.

Si el problema también está en la actividad

Un plan puede incorporar medidas operativas además de cambios de deuda. No hay que descartar la reestructuración preventiva solo porque se necesite mejorar el margen. Lo relevante es si la combinación de medidas ofrece una perspectiva razonable de viabilidad.

Si el desfase viene de cobros o stock, quizá basten actuaciones de circulante; si es persistente y afecta a la capacidad de cumplir, puede requerir un análisis más amplio. Las señales de tensión financiera ayudan a ordenar esa revisión sin decidir el procedimiento por un único ratio.

La decisión que conviene preparar

Antes de que venza una obligación importante, compara la caja prevista con las alternativas de financiación y las medidas posibles. Identifica qué depende de una negociación y cuánto tiempo necesita.

Sanbla acompaña el preconcurso cuando ese sea el instrumento adecuado. El trabajo empieza por comprobar la situación y preparar una propuesta financiera y jurídica, incluso si hoy la empresa sigue pagando con normalidad.

Escrito por

Macarena ArévaloAbogada concursal

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