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Dirección financiera

Qué hace un director financiero en una pyme, mes a mes

Funciones del director financiero: cierre, márgenes, tesorería, deuda e inversiones. Cómo se coordina con administración, gestoría y dirección.

Cristina GarcíaConsultora financiera senior
Actualizado el 20 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Dos mujeres conversando frente a frente en una mesa junto a una ventana de oficina.
En este artículo

Introducción

Un director financiero prepara la información que la dirección necesita para decidir y coordina su seguimiento. En una pyme, eso significa saber qué gana cada parte del negocio, qué compromisos caben en la caja y cómo se financiarán las decisiones previstas.

Su trabajo se concreta en un circuito de datos, reuniones y actuaciones. La frecuencia y la dedicación dependen de la empresa: algunas necesitan seguimiento diario de caja; otras, una revisión mensual estable y apoyo cuando aparece una inversión o una negociación.

Coordinarse con contabilidad y administración

La contabilidad, la fiscalidad y la gestión administrativa son la base de buena parte de la información financiera. Según la organización, pueden realizarlas una gestoría, un equipo propio o ambos. El reparto de trabajo entre CFO y gestoría debe ajustarse a lo que ya está cubierto y a los datos que falta mantener.

La dirección financiera acuerda con ellos qué datos necesita, cuándo estarán disponibles y qué incidencias hay que resolver. También puede supervisar el cierre y el cumplimiento de los circuitos. No tiene sentido definir el puesto diciendo que nunca participa en contabilidad: las responsabilidades varían según el equipo y el alcance.

La decisión final sobre inversiones, precios o estructura corresponde a los órganos de dirección competentes. El director financiero aporta análisis, propone alternativas y coordina las medidas que se le encomienden.

Lo que prepara cada mes

TrabajoQué permite comprobar
Cierre y revisión de resultadosDiferencias frente al presupuesto y periodos comparables.
Análisis de márgenesActividades, proyectos o clientes que requieren atención.
Previsión de cajaCobros, pagos y necesidades de financiación próximas.
Mapa de deudaCuotas, vencimientos, garantías y condiciones pendientes.
Reunión con direcciónDecisiones, responsables y seguimiento de medidas.

El cierre puede empezar con estimaciones o datos provisionales, siempre identificados. La función financiera debe aclarar qué partidas están confirmadas y cuáles pueden cambiar, en lugar de presentar una precisión que aún no existe.

El cuadro de mando recoge los indicadores útiles para ese negocio. En distribución pueden ser margen, stock y cobros; en servicios, horas, proyectos y ocupación. La cantidad de indicadores no es el objetivo: cada uno debe responder a una pregunta que la dirección necesita resolver.

De una desviación a una decisión

Con ventas de 300.000 euros, pasar de un margen bruto del 30 % al 28 % reduce ese margen de 90.000 a 84.000 euros. Hay 6.000 euros de diferencia que explicar antes de elegir una medida. El porcentaje solo señala el cambio; todavía no dice su causa.

La dirección financiera separa precio, mezcla de ventas, coste de compra y productividad. Comercial contrasta descuentos y condiciones; operaciones revisa materiales, horas e incidencias. Se utilizan periodos comparables y el mismo criterio de coste para evitar atribuir a la actividad lo que es un cambio de cálculo.

Si el problema se concentra en cuentas con muchas entregas o soporte adicional, la rentabilidad por cliente permite medir ese coste. Con la causa localizada, se comparan las opciones y gerencia aprueba la actuación que corresponda.

La medida queda con responsable, fecha e indicador de ejecución. En la siguiente revisión se comprueba si cambió el proceso, qué ocurrió con las ventas y cuánto margen se recuperó. La agenda del comité financiero mensual organiza ese seguimiento. El trabajo del CFO termina en una decisión que puede comprobarse, además del informe que la sostiene.

Cómo sigue la tesorería

La previsión de tesorería a doce meses permite anticipar la estacionalidad y las inversiones. El horizonte corto debe tener el detalle necesario para controlar los vencimientos próximos.

El director financiero revisa los cobros atrasados, los pagos comprometidos y la disponibilidad de financiación. Si una renovación no está confirmada, la identifica como incertidumbre y estudia qué ocurriría si no se obtiene.

Las incidencias necesitan responsables. Administración puede gestionar un cobro; la dirección comercial puede intervenir ante una disputa; el responsable financiero debe mantener la visión del efecto conjunto sobre la caja.

El presupuesto y la relación bancaria

El presupuesto aprobado sirve como referencia. Si el negocio cambia, puede prepararse una previsión actualizada sin borrar el presupuesto original. Conservar ambos permite explicar si la diferencia responde al mercado, a una decisión o a una estimación inicial.

La relación bancaria requiere información coherente: resultados, deuda, previsiones y propósito de la financiación. Cuando hay que renegociar deuda con un banco, esa base permite justificar la propuesta y comprobar su capacidad de pago.

No todas las empresas necesitan reuniones trimestrales con todas las entidades. La frecuencia se ajusta a los contratos, los vencimientos y las decisiones previstas.

Cuando aparece una inversión o un contrato importante

Antes de comprometerse, se calculan desembolso, costes de puesta en marcha, financiación y escenarios de actividad. También debe estimarse qué circulante adicional exige el proyecto y cuánto tardará en cobrar.

Un contrato de reparto puede obligar a incorporar vehículos y personal antes de recibir el primer pago. La revisión debe comprobar tanto el margen por entrega como la caja de arranque. Que el contrato sea rentable no significa que pueda financiarse con el saldo disponible.

Esta revisión conecta con la reestructuración de margen, deuda y estructura cuando las decisiones exigen modificar la organización o la financiación del negocio.

Qué debería poder revisar la dirección

Al final de cada periodo, conviene disponer de resultados comprensibles, caja prevista, riesgos identificados y decisiones pendientes. Las medidas aprobadas deben tener un responsable y una fecha de seguimiento.

Si hoy falta ese trabajo, las señales para contratar un director financiero externo permiten concretar la necesidad. Puedes comparar el coste y alcance de las modalidades y valorar si encaja una incorporación propia o un servicio externo.

En Sanbla, la dirección financiera externa se coordina con tu equipo para preparar esa información y acompañar las decisiones. La primera conversación puede empezar por los asuntos que hoy quedan sin resolver con los datos disponibles.

Escrito por

Cristina GarcíaConsultora financiera senior

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